El presidente Javier Milei habló por tercera vez en la Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso en el que aportó su visión sobre la economía global.
El jefe de Estado expuso minutos después de las 12.00, hora argentina durante unos 15 minutos. En ese marco, cuestionó a la ONU: "Esto se convirtió en una organización inútil que solo sirve para alimentar a una casta de parásitos".
Asimismo, cuestionó a la Asamblea por el manejo sanitario global. "Durante la pandemia se antepusieron a la evidencia científica y a la soberanía de las naciones, promoviendo políticas de encierro que destruyeron empleos y educación, costándole la vida a millones", afirmó.
Por otra parte, remarcó: "Cuando escuchamos que el Estado debe controlar la Inteligencia Artificial conviene recordar algo elemental: no es una criatura abstracta sino hombres, funcionarios y burócratas. Concederle el control sobre la innovación es otorgarle, en el mejor y más ingenuo de los casos, la facultad de limitar lo que los demás pueden crear", explicó el presidente durante su discurso en Nueva York.
En ese contexto, el mandatario advirtió: "La historia nos ofrece razones para examinar cuidadosamente semejante poder. Durante siglos, el miedo al mañana fue argumento para restringir libertades en el presente, con la misma promesa: ‘entréguenos una parte de su libertad y los protegeremos de esta nueva amenaza’".
El jefe de Estado planteó una visión optimista sobre la tecnología: Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera. La Inteligencia Artificial será la fábrica de alfileres del siglo XXI; exige prudencia, pero no miedo ni obediencia. La respuesta está en Adam Smith. Tiene que ser un atajo a la productividad, y producir más tiene por objeto elevar el nivel de consumo".
En otro tramo, el mandatario definió a Malvinas como "una causa nacional" y afirmó que representan "una prueba de las distancias que pueden existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar".
El Presidente cuestionó el proyecto petrolero Sea Lion por tratarse de una actividad ilegal e impugnó la resolución 3149 de la Asamblea de la ONU, asegurando que en los hechos "jamás llegó a cumplirse.de personas".
