Trabajo y nutrición: el diseño del trabajo explica por qué los equipos comen peor y rinden menos

Trabajo y nutrición: el diseño del trabajo explica por qué los equipos comen peor y rinden menos

La consultora de Diversidad, Equidad, Inclusión y Pertenencia DEIBme y The Wellness Puzzle, iniciativa de nutrición consciente liderada por la Health Coach Agustina Mirowski, presentaron una publicación conjunta que analiza cómo el diseño de las agendas laborales deteriora silenciosamente la alimentación, la productividad y el bienestar de los equipos en América Latina y España.

El trabajo, titulado Trabajo y Nutrición. Cuando el trabajo te hace comer mal y comer mal te hace trabajar peor, sostiene que la alimentación deteriorada en entornos laborales no responde a falta de disciplina individual y es la consecuencia directa de cómo están organizadas las reuniones, las cargas de cuidado y los ritmos del día. La publicación reúne investigación científica reciente, datos de organismos internacionales y la experiencia clínica de Mirowski con personas y equipos de toda la región.

El McKinsey Health Institute, en su reporte Thriving Workplaces presentado en Davos en enero de 2025, estima que invertir en salud holística de los equipos podría generar entre 3,7 y 11,7 billones de dólares en valor económico global a través de mayor productividad, menor ausentismo y mejor retención de personas.

Principales hallazgos

Productividad comprometida: Las personas con hábitos alimentarios poco saludables tienen un 66% más de probabilidades de reportar pérdida de productividad, según datos de la Health Enhancement Research Organization (HERO). Quienes consumen pocas frutas y verduras registran un 93% más de probabilidades de sufrir una caída significativa en el rendimiento.

Cerebro y energía: El cerebro pesa el 2% del cuerpo pero consume cerca del 20% de la energía total, y la calidad de lo que se come tiene efectos medibles sobre la concentración, la memoria de trabajo y la toma de decisiones bajo presión (Clinical Nutrition).

Alimentación y rendimiento: La Organización Mundial de la Salud estima que una alimentación adecuada puede generar un aumento del 20% en la productividad individual.

Sesgos sobre los cuerpos: El 72% de las personas que experimentaron trato injusto en el trabajo vinculado a su peso manifestaron intenciones de renunciar, según SHRM (2024), un dato que cruza la conversación sobre alimentación con la agenda de diversidad e inclusión.

La mirada de las personas autoras

Agustina Mirowski, Health Coach certificada por el Institute for Integrative Nutrition, explica que cuando alguien le dice que come mal, el problema arranca mucho antes de la cocina, arranca en cómo empezó la mañana. Observa que la mayoría desayuna carbohidratos de alto índice glucémico que en un par de horas se traducen en una sensación de vacío que se tapa con café y snacks, y ese patrón sostenido deteriora la salud física, la capacidad cognitiva y la regulación emocional durante la jornada.

Gastón Boireau Lahore, cofundador de DEIBme y especialista en DEIB, subraya que hablar de alimentación saludable en el trabajo sin hablar de cómo están diseñadas las agendas, las reuniones y las cargas de cuidado es contar la mitad de la película. Para Boireau Lahore, la carga mental de organizar cuidados sigue recayendo desproporcionadamente sobre mujeres y personas cuidadoras, lo que activa el sistema nervioso antes del primer café y hace que muchas personas lleguen al trabajo con el cuerpo ya en modo alerta.

Cinco decisiones de cultura organizacional

La publicación propone cinco decisiones que pueden transformar el círculo entre trabajo estresante y alimentación deteriorada, entendidas como decisiones de diseño organizacional y no como beneficios adicionales:

Franjas de no reuniones al mediodía, protegiendo al menos 45 minutos sin pantallas.

Formación de líderes como modelos de bienestar, usando el modelado jerárquico como mecanismo de cambio cultural.

Revisión del entorno físico para que las personas puedan comer sentadas y acompañadas.

Bienestar físico en las métricas de clima, incorporando preguntas sobre pausas y carga de trabajo en eNPS y pulso.

Bienestar nutricional en la experiencia del equipo, integrando la mirada nutricional en la estrategia de experiencia de las personas.



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