El deterioro ferroviario: crónica de una muerte anunciada

 

El deterioro ferroviario: crónica de una muerte anunciada
Por decisión del gobierno de Carlos Menem, el 10 de marzo de 1993, se cancelan los Servicios Interurbanos de Pasajeros, por el cierre de Ferrocarriles Argentinos (FA) una empresa pública que manejó toda la red ferroviaria argentina por cerca de 45 años, conformando un sistema integrado de transporte ferroviario. Sin embargo, la decadencia comenzó antes. Los detalles.

El plan Larkin

A principios de 1960, Argentina le abre las puertas a una comisión del Banco Mundial, con el objetivo de elaborar un informe sobre el estado del transporte, denominada Grupo de Planeamiento de los Transportes Argentinos. 

Estuvo  integrada por Coverdale & Colpitts (EE.UU.), Netherlands Engineering Consultants (NEDECO, Holanda) y Renardet S.A. & Partners-SAUTI (Italia). El director era el Teniente General estadounidense Thomas Larkin. 

El informe, titulado “Transportes Argentinos, Plan de largo alcance”, fue entregado el 22 de marzo de 1961 al gobierno de Arturo Frondizi, quien no tardaría en implementar sus exigencias con el Decreto 853/61. 

"Fue un plan de adecuación, de modernización de los ferrocarriles. Una de sus iniciativas fue reemplazar aproximadamente 10 mil kilómetros de vías por rutas. Algo así como el 32% del tendido ferroviario de la Argentina. También despedir cerca 70 mil empleados. Además, implicó el reemplazo de todas las locomotoras a vapor", precisó Marcos Fournier, columnista de mundo ferroviario en La Visión Alternativa.


El cierre de Ferrocarriles Argentinos, la frutilla del postre

En 1993 se decreta el cierre de Ferrocarriles Argentinos. De esta manera, se canceló la totalidad de los servicios mediana y larga distancia, cumpliendo con la frase: "ramal que para, ramal que cierra". En 1995, la empresa entró en liquidación.

Esta política de la Ley de Reforma del Estado (23.696) provoca la clausura de miles de kilómetros de vías y el aislamiento de innumerables pueblos.


"La persona que vivía en un pueblito, un tanto aislado, sabía que tenía un tren que lo llevaba hasta el pueblo a hacer las compras, podía salir un sábado con la familia y sabía que lo traía de vuelta. Eso dejó de existir con la eliminación de los trenes de pasajeros", remarcó Marcos Fournier.

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