El vínculo entre Lionel Messi y sus compatriotas es complejo. La foto con Donald Trump vuelve a producir el desapego de ciertos sectores. La figura del ídolo causa sensaciones encontradas. Dicen reclamar una postura política del capitán, pero en realidad, piden coincidir ideológicamente. La comparación con Diego Maradona es redundante.
Maradona, amado por varios y resistido por algunos, fue una figura emblemática en todo sentido. Otra personalidad, otra historia. Messi nunca mostró una postura política frecuente En cambio, Pelusa estrechó laos con Cristina Kirchner, Fidel Castro y Hugo Chávez, Le marcó dos goles a los ingleses después de la guerra de Malvinas, un acontecimiento significativo. "Hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados", resuena en el imaginario. Sin embargo, fue imperfecto. No reconoció hijos. A pesar de eso, le dio al pueblo varias alegrías.
Messi también hizo feliz a un país. Nadie se puede hacer el distraído. La foto con el presidente estadounidense es una acción política, más allá que fue protocolar, más allá que fue grupal. A esto se suma otro agravante: la guerra de Medio Oriente. ¿Eso justifica el aluvión de criticas?.. ¿Messi provoca guerras?.
El crack argentino no puede quedarse tranquilo. Había recibido numerosas criticas cuando la Selección no podía coronar. En ese momento también fue comparado con Maradona. Además, lo cuestionaron cuando no fue a Casa Rosada. La grieta se metió post Qatar 2022, el futbol no está exento. Argentina es una fabrica de paradojas. Los criticones festejan los goles y visten la camiseta albiceleste. Algo curioso.
La controversia plantea otro interrogante. ¿Por qué se le exige más a un deportista y no tanto a un político?. Messi es más que un futbolista, es una figura que trasciende. Es marca, ejemplo e ídolo. Sin embargo, la exigencia resulta desmedida.
En un contexto donde la dirigencia no ofrece soluciones, la ciudadanía descarga sus expectativas en los iconos deportivos y culturales. Diversas personalidades son tildadas de buenos y malos, de acuerdo a las preferencias ideológicas.
No asoman políticos de fuste, las jóvenes promesas son tapadas. La vieja política carga en el lomo años de fracasos. A pesar de la economía, Javier Milei tiene más poder. La oposición está cargada de falencias. La carencia ajena le juega a favor.
El sector opositor mayoritario se transformó en un nicho. Se cierra en su dogma. la delgada línea entre el fanatismo y las convicciones. La pureza le impide crecer. Ponerse en contra de una figura popular, ahuyenta votos. Muchos no lo ven. Mientras tanto, el oficialismo se regocija.
