Time Bomb Party: la dosis punk porteña

Setentistas

Por Diego Villarino

Palermo, la ciudad de la cultura. Los punks tuvieron su noche de goce. A contramano de la música masiva, todavía existen ciertos bastiones. En una época donde la moda pasa por otros poros, el rock se convirtió en un refugio. 

Strummer Bar acogió a cientos de aficionados, que disfrutaron de tragos, amigos y música. A su vez,  los feriantes tuvieron su oportunidad de relucir sus productos: la puerta de entrada al show.

Los vecinos de la calle Godoy Cruz fueron testigos: desde bar se escucharon los primeros acordes. El tributo a No Doubt, no anunciado en el flyer, sorprendió. Total Hate 95 se despachó un extenso catalogo. Más allá del clásico comercial Don't Speak, la lista se compuso de canciones que responden al espíritu del grupo estadounidense. Así fue como las canciones frenéticas, se adueñaron del espacio.

Total Hate 95

Setentistas, el tributo de Ataque, empezó con dos clásicos: Espadas y Serpientes y El Cielo puede esperar dos emblema de la década del 90- Mientras que Western nos retrajo al siglo XII.

Chance ablandó la noche, una balada que sigue cautivando. Cambios recordó a la época de Un día perfecto. La actuación del grupo repasó todas las etapas. Un resumen perfecto.

Sonia Chammah subió con Sonia & Intensos y desde el primer momento mostró su despliegue arriba y debajo del escenario. Su contacto con el publico fue una evidencia. Símbolo de cariño y fiesta. Vuelvo, bombas, frenético y cara, entre otras, formaron parte del menú. Además, de un cover de la cantante popera Britney Spears.

Dee Dee Kings contó con la participación de la propia Sonia. El grupo desplegó temas del histórico bajista Dee Dee Ramone. Se mecharon con clásicos ramoneros como Poison Heart y My Brain Is Hanging Upside Down (Bonzo Goes to Bitburg). En fin, una noche única con publico único.

Sonia & Intenso

Dee Dee Kings









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